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Centro del mirar es un blog de poesía dedicado a fans del arte de la poesía y cuya motivación de paso a los más creativos.

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jueves, 5 de julio de 2018

Eamon farren. La maldición de la casa Winchester

Aunque no pongo fotos, por motivos personales del actor. Hablo de él y quería dedicarle unas líneas y en mi blog centro del mirar, valorarle mucho mas.

Aqui tiene un club de fans maravilloso, una pagina del facebook dedicada solo a él...su talento es inconfundible.


Te queremos. Eamon.

Yo me enamoré viendo La maldición de la casa Winchester...aiii...uff.

Es un fantasma peculiar puesto que la historia es completamente buena y gira a un entorno real.

Muchas felicidades Eamon !!!!<3 p="">
hemos podido verle en la serie Twin peaks.

Y yo recuerdo una Australiana que aparecía en un pueblo solitario donde un jinete iba matando..se que la he visto y se que era él, con 23 añitos....

Mas mono.

Y sus ojos no los tiene nadie. ¿Bueno que mas decirle? ojalá te siga yendo tan bien. Porque compartir papel con Helen Mirren y Jason Clarke pocos lo consiguen.

Y espero tu proxima con John Malcovich, esa si que será gorda.

Felicidades Eamon!!! Te queremos.

lunes, 11 de junio de 2018

Hasta que la noche nos alcance. Juan José Nieto Lobato

Hoy hago referencia, a un amigo de la misma edad, entrenador de baloncesto, residente de la ciudad de Salamanca, que ha escrito su primer libro de relatos.

Para mi conocerle, fue maravilloso, lo pasé esa epoca realmente mal por circunstancias personales, y como siempre el taller de escritura me ayudo a superarlo.

Gracias Juanjo por tus textos, gracias.

Por tu cercanía...

Y como no iba a homenajearlo, la verdad tengo el blog un poco abandonado, debido a los exámenes.

Espero que sigas escribiendo y saques un segundo libro.

Es muy dificil hoy en día, amigo.

Os dejo con la referencia del libro y lo disfrutéis como yo....

El deporte y la literatura si que pueden estar unidos.

Con mucho cariño.


lunes, 23 de abril de 2018

Historias de un naufrago hipocondríaco.

Defreds me encanta, la verdad es que me he leído casi todos los libros de Miraltormes, puesto que en otras bibliotecas no preside tal préstamo.

Este libro especialmente me llama la atención.

Sociedad sin tallas

Quizá el mundo crea que es algo fácil.
Una montaña enorme salir de casa algunas veces.
Irreales sonrisas otras tantas.
Erosiones de realidad al levantarse por la mañana.
Realidad de no sentirse diferente en cada silencio.
Esclava de la sociedad, de una talla más pequeña.
Trampas en algunas miradas,
Energía para un día más.
(Une las primeras letras de cada frase y nunca te rindas)

martes, 23 de enero de 2018

Nicanor Parra

Hoy me dieron la triste noticia de que este poeta Chileno se ha muerto a los 103 años, para homenajearle, he pensado hacer un breve recordatorio con un texto suyo fabuloso.

Espero que hayáis pasado buenas vacaciones de Navidad y Año Nuevo, no he podido escribir antes porque tenía el ordenador estropeado.

Un saludo.

Es olvido
Juro que no recuerdo ni su nombre,
Mas moriré llamándola María,
No por simple capricho de poeta:
Por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
Ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
Supe de la su muerte inmerecida,
Nueva que me causó tal desengaño
Que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
Por la gente que trajo la noticia
Debo creer, sin vacilar un punto,
Que murió con mi nombre en las pupilas.
Hecho que me sorprende, porque nunca
Fue para mí otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
Relaciones de estricta cortesía,
Nada más que palabras y palabras
Y una que otra mención de golondrinas.
La conocí en mi pueblo (de mi pueblo
Sólo queda un puñado de cenizas),
Pero jamás vi en ella otro destino
Que el de una joven triste y pensativa
Tanto fue así que hasta llegué a tratarla
Con el celeste nombre de María,
Circunstancia que prueba claramente
La exactitud central de mi doctrina.
Puede ser que una vez la haya besado,
¡Quién es el que no besa a sus amigas!
Pero tened presente que lo hice
Sin darme cuenta bien de lo que hacía.
No negaré, eso sí, que me gustaba
Su inmaterial y vaga compañía
Que era como el espíritu sereno
Que a las flores domésticas anima.
Yo no puedo ocultar de ningún modo
La importancia que tuvo su sonrisa
Ni desvirtuar el favorable influjo
Que hasta en las mismas piedras ejercía.
Agreguemos, aún, que de la noche
Fueron sus ojos fuente fidedigna.
Mas, a pesar de todo, es necesario
Que comprendan que yo no la quería
Sino con ese vago sentimiento
Con que a un pariente enfermo se designa.
Sin embargo sucede, sin embargo,
Lo que a esta fecha aún me maravilla,
Ese inaudito y singular ejemplo
De morir con mi nombre en las pupilas,
Ella, múltiple rosa inmaculada,
Ella que era una lámpara legítima.
Tiene razón, mucha razón, la gente
Que se pasa quejando noche y día
De que el mundo traidor en que vivimos
Vale menos que rueda detenida:
Mucho más honorable es una tumba,
Vale más una hoja enmohecida.
Nada es verdad, aquí nada perdura,
Ni el color del cristal con que se mira.
Hoy es un día azul de primavera,
Creo que moriré de poesía,
De esa famosa joven melancólica
No recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo
Como una paloma fugitiva:
La olvidé sin quererlo, lentamente,
Como todas las cosas de la vida.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Trenes. Literatura

Los trenes me apasionan, el traqueteo nocturno, descubro mil maravillas de los mismos. Ese juego nocturno es el que me gusta.
Iria Costa

Hace algún tiempo gracias a mi amigo Raúl Vacas descubrí una revista literaria que se llama Litoral, trenes arte y literatura, textos fantásticos, sobre trenes, andenes, regresos, llegadas.
Aquí os dejo con uno que recoge una estacion de Francia en 1946 de Joan Margarit, fabuloso poeta.

Estación de Francia 1946

Volviste de la guerra con un grupo pequeño y militar, de tela caqui: por el derecho de soldado raso y el revés con galones de oficial.
Huías hacia Francia cuando Líster batía, fusilando desertores,
los campos y pueblos fronterizos;
te salvó simular que eras teniente de voladuras. Destructor de puentes.
Cumplí tres años cuando regresaste
del penal de Santoña.
La ternura te había abandonado.
Como un país entero,
te habías convertido en fascista.

Viajabas en los lentos trenes de postguerra
cuando ibas a Girona a trabajar.
Hiciste obras sencillas: eran años en los que había acero, construías,
con muros de ladrillo y bóvedas de fábrica;
casas de pescadores en los pequeños pueblos
sobre los cuales escribía Pla,
frescos y limpios como aquella pesca
que al alba rebosaba de las barcas.

El tren se retrasaba cada sábado;
oscurecía bajo la estructura
de hierro y de cristal de la Estación de Francia,
con olor a carbón en los andenes
y el mostrador mojado en la cantina.
Entre humo, los trenes y la gente,
ella y yo desde lejos ya te reconocíamos.

Hoy miro los andenes, la llegada de un tren,
con los ojos de un niño que es un viejo.

Donde acaba la bóveda, la noche
es tan oscura como en la postguerra.
Amarillo, el reloj sobre las vías
señala la salida, la del tren de la muerte,
al que subes con gorro de oficial
para volar los puentes en esta retirada
de un tiempo que jamás vendrá a buscarnos.


http://edicioneslitoral.com/tienda/trenes-arte-y-literatura-rl262-edicion-impresa/

domingo, 2 de julio de 2017

Wislawa szymborska. Dos puntos.

De nuevo la poeta polaca vuelve a llenar de versos mi blog, con este libro que encontre en la Casa de las Conchas, y que hace referencia desde mi punto de vista a poesía intimista...algunas cosas la habrán pasado, en fin...

Los que os vayáis de vacaciones, feliz verano, seguid escribiendo.

Yo por mi parte y ya en Octubre retomaré el taller y el gimnasio que me lo cierran del 16 de Julio al 16 de Octubre.

Saludos a todos.

Perspectiva

Se cruzaron como dos desconocidos,
sin gestos ni palabras,
ella de camino a la tienda
él de camino hacia el coche.

Quizá entre la costernación,
 o el desconcierto,
o la inadvertencia,
de que por un breve instante
se amaron para siempre.

No hay sin embargo garantía
de que fueran ellos.
Quizá de lejos si,
pero de cerca en absoluto.

Los vi desde la ventana,
y quien mira desde arriba
se equivoca con mayor facilidad.

Ella desapareció tras una puerta
él subió al coche
y arrancó rápidamente.
Así que no paso nada
ni siquiera sé si pasó.

Y yo solo por un momento
segura de que lo vi,
intento ahora en un poema casual
convenceros a Vosotros, Lectores,
de que aquello fue triste.

Como dice Umberto Eco en el libro Nadie acabará con los Libros: las bibliotecas van más allá, dan aquello que siempre ha querido dar la sociedad y no pudo. Existe un nuevo mundo en ellas.


sábado, 13 de mayo de 2017

El tren. Maleta de viajero

Y esta semana coincidiendo con la sesión del pasado Lunes del taller, hablamos de trenes y Ventanillas, cuya tarea es escribir un texto ficción o real sobre el tren, os dejo con poemas que Raúl no incluyó en la ficha y me fascinan.

Feliz semana.

Las vías del tren se cruzan se dilatan 
se desvían se cambian se delatan se estropean
se enganchan se unen se engrasan se clavan
se separan se curvan se recorren en miles
de kilómetros de acero en monstruos de hierro

las vías del tren se cortan se gritan
se atornillan se funden se rozan se sueldan
se calientan se estremecen chirrian
y se muestran como líneas que se pierden
en el horizonte de tus días

las vías del tren se abrazan se lían
se estiran se derraman se responden se destinan
se solapan se arrullan se apilan se odian
o se aman se mezclan con otros trenes y otras vías

las vías de tren se vuelan se distribuyen 
se vuelcan se enroñan se mojan se designan
se fotografían se secan se trazan se hielan
en invierno sus railes y sus destinos

las vías del tren
vienen y van
a donde quieras ir
a donde te quieran llevar

Luis Granados González.

El Tren De Los Heridos, Miguel Hernández 
Silencio
detened ese tren agonizante
que nunca acaba de cruzar la noche
y se queda descalzo hasta el caballo,
y enarenando los cascos y el aliento


Del fallecido Jorge Teiller

Nos alejamos de la ciudad
balanceándonos junto al viento
en la plataforma del último carro
del tren nocturno.
Pronto amanecerá.
Los fríos chillidos de los queltehues
despiertan a los pueblos
donde sólo brilla la luz
de un prostíbulo de cara trasnochada.
Pronto amanecerá.
En las ciudades
miles de manos se alargan
para acallar furiosos despertadores.
Pronto amanecerá.
Las estrellas desaparecen
como semillas de girasol
en el buche de los gorriones.
Los tejados palpitan en carne viva
bajo las manos de la mañana.
Y el viento que nos siguió toda
la noche con cantos aprendidos
de torrentes donde no llega el sol,
ahora es ese niño desconocido
que se despierta para saludarnos
desde un cerezo resucitado.