Ayer 8 de Marzo fue día internacional de la mujer, aquí os dejo con fabulosos poemas de Mario Benedetti, el Lunes en el taller de escritura un compañero leyó un poema que dejó escalofríos.
LIBROS
Cuando transitamos
por las páginas de un libro
pocas veces salimos ilesos
siempre hay un personaje
que nos pisa la libertad
o una estampa de mujer
que nos prohíbe enamorarnos.
es claro que fabricamos pausas
para defendernos de tanta hoguera
pero de todos modos
casi siempre nos queda
un fantasma de papel
en la cárcel del libro
esperamos el merecido indulto
pero el personaje que era juez
se fue de vacaciones
HOMBRE SOLO
Ahí en el bar está siempre un hombre solo
que mira al infinito
y yo lo miro a él
de vez en cuando deja su desvelo
toma un trago
y yo trago con él
se ve que el infinito no le gusta
porque regresa aquí
pero sus ojos verdes no se cierran
sólo entonces mis párpados descienden
en busca de su vieja penumbra natural
SONETO DE INVIERNO
Esas comarcas que no tienen nieve
conocen poco del invierno cruento
pero así y todo cunde el desaliento
cuando hace frío o graniza o llueve
uno no siempre a deambular se atreve
cuando la helada nos corta el aliento
pero hay que trabajar por el sustento
y tratar de que el viento no nos lleve
el temblor no carece de perdones
y hasta la boca es fría cuando besa/
una candela a veces nos alivia/
de las cuatro ordenadas estaciones
el invierno ese erial de la tristeza
es un anuncio de la muerte tibia
La poesía es un género muy adecuado para quedarse solo ante uno mismo con un grado de intimidad conflictivo, delante de un espejo. Felipe Benítez Reyes.
Bienvenidos...
Centro del mirar es un blog de poesía dedicado a fans del arte de la poesía y cuya motivación de paso a los más creativos.
Podéis mandar vuestras críticas o comentarios a:
umiko_sora@hotmail.com
Gracias.
Podéis mandar vuestras críticas o comentarios a:
umiko_sora@hotmail.com
Gracias.
miércoles, 9 de marzo de 2016
jueves, 11 de febrero de 2016
Juan Cameron. Fragmentos de un cuaderno con vistas al mar.
En primer lugar, quiero dar las gracias a todos los seguidores del blog que cuento con 806 visitas a mi perfil, y daros las gracias por seguirme.
Y en segundo lugar, a mi mejor amigo, mi Alex que fue quien me dio un poco la idea de crear un blog y publicar cada cierto tiempo libros que me gustaran y compartirlos públicamente.
Que amigos como tú hay muy pocos, o casi no quedan.
Aquí os dejo un poema, aunque el libro es fabuloso que me gustó.
Fragmentos de un cuaderno con vistas al mar
Una franja metálica yace abajo en la orilla
enfrente de la bahía
tal si acaso en la niebla se tendieron soleadas
las altas construcciones en las dunas fantasmas
pies arriba y más alla los cerros
Sombras y líneas definidas en un aúrea de lluvia
instante en que el vidrio o acaso la mirada
se hizo una vertiente en la cima
hacia el atardecer
Tras quebradas y oscuras callejuelas
una franja metálica yace bajo la orilla
sospechosamente clara
sospechosamente hermosa a estas horas de abril.
Y entre viejos navíos petroleros enormes contenedores
Al medio la bahía sumerge un submarino
lamido por las olas en cubierta Los mercantes
observan al poniente con sus blancas camisas
enfrentados al sol
La repentina lancha cruza la imagen
y su estela ocurre es ahora pasado
que arrastra placidez hacia este instante
en que ondas se chocan y extienden
Ocurre en este texto como ocurre en los días
un hecho descalabra el paisaje apacible
y nos hunde en la nada.
Las islas son a cuerda las nubes submarinas
¡Ah, como se despueblan las fotografías
y se hace invisible la memoria!
Ibamos alejándonos del punto de partida
hundido ya en la tarde en el eje del mundo
Uno es aquella isla
y a veces navega entre arrecifes
o en aguas tan profundas que no halla asidero o ahogo.
Y en segundo lugar, a mi mejor amigo, mi Alex que fue quien me dio un poco la idea de crear un blog y publicar cada cierto tiempo libros que me gustaran y compartirlos públicamente.
Que amigos como tú hay muy pocos, o casi no quedan.
Aquí os dejo un poema, aunque el libro es fabuloso que me gustó.
Fragmentos de un cuaderno con vistas al mar
Una franja metálica yace abajo en la orilla
enfrente de la bahía
tal si acaso en la niebla se tendieron soleadas
las altas construcciones en las dunas fantasmas
pies arriba y más alla los cerros
Sombras y líneas definidas en un aúrea de lluvia
instante en que el vidrio o acaso la mirada
se hizo una vertiente en la cima
hacia el atardecer
Tras quebradas y oscuras callejuelas
una franja metálica yace bajo la orilla
sospechosamente clara
sospechosamente hermosa a estas horas de abril.
Y entre viejos navíos petroleros enormes contenedores
Al medio la bahía sumerge un submarino
lamido por las olas en cubierta Los mercantes
observan al poniente con sus blancas camisas
enfrentados al sol
La repentina lancha cruza la imagen
y su estela ocurre es ahora pasado
que arrastra placidez hacia este instante
en que ondas se chocan y extienden
Ocurre en este texto como ocurre en los días
un hecho descalabra el paisaje apacible
y nos hunde en la nada.
Las islas son a cuerda las nubes submarinas
¡Ah, como se despueblan las fotografías
y se hace invisible la memoria!
Ibamos alejándonos del punto de partida
hundido ya en la tarde en el eje del mundo
Uno es aquella isla
y a veces navega entre arrecifes
o en aguas tan profundas que no halla asidero o ahogo.
martes, 12 de enero de 2016
Chantal Maillard. Hilos
En primer lugar quiero felicitar a todo el mundo el nuevo año, y espero que este sea mejor y traiga mejores cosas.
Que hayais descansado estas fiestas y que os hayan regalado muchas cosas.
Empiezo el año y el nuevo curso con este libro que me llamó la atención de la Biblioteca MiralTormes que se encuentra al lado de mi casa.
Feliz 2016!!!
La visita
Dejé el hilo fuera.
Para sentir el peso. Para sospesar. Las losas agrietadas, el bermellón ajado de la tapicería,
presencias. Puse en su sitio la mesa.
Me senté con los muertos. Fue una tarde apacible.
Al salir, entendí que el pretérito ha de usarse tan solo en el umbral del sueño.
Ahora, el hilo. La casa, una de ellas, a salvo, mientras tanto.
Que hayais descansado estas fiestas y que os hayan regalado muchas cosas.
Empiezo el año y el nuevo curso con este libro que me llamó la atención de la Biblioteca MiralTormes que se encuentra al lado de mi casa.
Feliz 2016!!!
La visita
Dejé el hilo fuera.
Para sentir el peso. Para sospesar. Las losas agrietadas, el bermellón ajado de la tapicería,
presencias. Puse en su sitio la mesa.
Me senté con los muertos. Fue una tarde apacible.
Al salir, entendí que el pretérito ha de usarse tan solo en el umbral del sueño.
Ahora, el hilo. La casa, una de ellas, a salvo, mientras tanto.
viernes, 27 de noviembre de 2015
Agustín Fernandez Mallo. Poesía reunida 1998-2012
Cogi este libro en la casa de las conchas y degustando un poco el libro descubrí poemas como estos:
Iba sin mapa, y en un pueblo me vi atrapado en un entierro. No entendí el rito, ni quise; la muerte no me interesa (aunque sé que se ritualiza la muerte para hablar en profundidad de la vida). Recordé las pocas veces que enterré a un ser querido: la neutra expectación que te paraliza. Wittgenstein le grita a Turing en un aula de Cambridge: ¡la contradicción no te conduce a ninguna solución equivocada porque no te deja caminar, la contradicción te paraliza! Iba sin mapa, una brisa de elementales acordes, los papeles de helados regatean entre las piernas del cortejo.
La primera vez que sentí dificultades al respirar fue en el Museo Van Gogh, Amsterdam, Los girasoles,el rectángulo que te sobrepasa. Colgaban vivos, lobulos y bronquios de un pulmón ocre amarillo, hurtaban el aire que me correspondía (al nacer se nos asigna un cupo). Desde niño tuve la fotografía de ese cuadro en el salón de mi casa. Ahora, en la radiografía, dibujo a rotulador las regiones dañadas, les pinto girasoles.
La noche tirita, se retrasa el mar, el azar conduce las ramas de los árboles. Poulos expulsa el humo con un soplido seco, el glup al verter la botella, la transparencia en las bragas de Janet, un murciélago dibuja sobre un tejado un teorema. El quid de la cuestión, me dice, es retraerse a tiempo de las propias huellas, alejarse, oirlas latir desde lejos. Yo dejé atrás un idioma y un país que sale naranja en los mapas, lo arrugué con la mano y ahora anda por ahí rodando, sin hacer ruido golpea los cristales, como los golpea la sombra. El pubis de Janet.
Te despertabas y te sentabas, desnuda al borde de la cama. Un beso en la espalda. Eramos tan iguales que no lo sentías. No se que perversión posmoderna me permite, al llegar al hotel, poner un disco de Tom Waits y hojear una bibliografía en blanco y negro de Balenciga antes de iniciar estas líneas que todo lo igualan. Debería estar prohibido.
Iba sin mapa, y en un pueblo me vi atrapado en un entierro. No entendí el rito, ni quise; la muerte no me interesa (aunque sé que se ritualiza la muerte para hablar en profundidad de la vida). Recordé las pocas veces que enterré a un ser querido: la neutra expectación que te paraliza. Wittgenstein le grita a Turing en un aula de Cambridge: ¡la contradicción no te conduce a ninguna solución equivocada porque no te deja caminar, la contradicción te paraliza! Iba sin mapa, una brisa de elementales acordes, los papeles de helados regatean entre las piernas del cortejo.
La primera vez que sentí dificultades al respirar fue en el Museo Van Gogh, Amsterdam, Los girasoles,el rectángulo que te sobrepasa. Colgaban vivos, lobulos y bronquios de un pulmón ocre amarillo, hurtaban el aire que me correspondía (al nacer se nos asigna un cupo). Desde niño tuve la fotografía de ese cuadro en el salón de mi casa. Ahora, en la radiografía, dibujo a rotulador las regiones dañadas, les pinto girasoles.
La noche tirita, se retrasa el mar, el azar conduce las ramas de los árboles. Poulos expulsa el humo con un soplido seco, el glup al verter la botella, la transparencia en las bragas de Janet, un murciélago dibuja sobre un tejado un teorema. El quid de la cuestión, me dice, es retraerse a tiempo de las propias huellas, alejarse, oirlas latir desde lejos. Yo dejé atrás un idioma y un país que sale naranja en los mapas, lo arrugué con la mano y ahora anda por ahí rodando, sin hacer ruido golpea los cristales, como los golpea la sombra. El pubis de Janet.
Te despertabas y te sentabas, desnuda al borde de la cama. Un beso en la espalda. Eramos tan iguales que no lo sentías. No se que perversión posmoderna me permite, al llegar al hotel, poner un disco de Tom Waits y hojear una bibliografía en blanco y negro de Balenciga antes de iniciar estas líneas que todo lo igualan. Debería estar prohibido.
jueves, 29 de octubre de 2015
Viento del pueblo. Miguel Hernández
Un poeta de los míos, de esos que dices: hostia como se parece lo que piensa a lo que escribo yo.
Impresionante la verdad.
Degustarlo es una joya.
ACEITUNEROS
Andaluces de Jaén.
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién, quién levantó los olivos?
No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.
Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.
Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa del cimiento.
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?
Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.
No la de la terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.
Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que solo el otro comía.
¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién de quién son estos olivos?
Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser exclava
con todos tus olivares.
Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.
Impresionante la verdad.
Degustarlo es una joya.
ACEITUNEROS
Andaluces de Jaén.
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién, quién levantó los olivos?
No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.
Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.
Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa del cimiento.
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?
Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.
No la de la terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.
Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que solo el otro comía.
¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién de quién son estos olivos?
Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser exclava
con todos tus olivares.
Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.
sábado, 10 de octubre de 2015
Cementerio marino. Paul Valery
Este libro que encontré por la biblioteca, del año 1922, ya tiene años, refleja un poco los poemas de la época y en base son textos profundos, pero llenos de sentimientos y algo rencorosos.
A mi juicio fascinante, degustar estos textos.
XI
¡Salve, divinidades por la rosa y la sal!
Seréis de la luz joven el juguete primero,
¡Islas!... Pronto colmenas, cuando el sol mañanero
haga que en vuestra roca, islas ya presentidas,
pujantes paraísos reclamen nuevas vidas.
Cimas que en el sol fecunda y la luz no intimida,
selvas resonadoras de ideas y de vida
caliente de animales y felices criaturas.
¡Islas!... Entre un rumor de marinas criaturas
madres vírgenes siempre, a pesar de esas marcas,
sois como arrodilladas, maravillosas Parcas:
nada iguala a las flores que regaláis al mundo,
pero os tiemblan de frío los pies en lo profundo.
A mi juicio fascinante, degustar estos textos.
XI
¡Salve, divinidades por la rosa y la sal!
Seréis de la luz joven el juguete primero,
¡Islas!... Pronto colmenas, cuando el sol mañanero
haga que en vuestra roca, islas ya presentidas,
pujantes paraísos reclamen nuevas vidas.
Cimas que en el sol fecunda y la luz no intimida,
selvas resonadoras de ideas y de vida
caliente de animales y felices criaturas.
¡Islas!... Entre un rumor de marinas criaturas
madres vírgenes siempre, a pesar de esas marcas,
sois como arrodilladas, maravillosas Parcas:
nada iguala a las flores que regaláis al mundo,
pero os tiemblan de frío los pies en lo profundo.
viernes, 4 de septiembre de 2015
Prisma de huellas, Ängela Mancebo Hoyos
Empieza Septiembre termina el verano, el calor, las risas, las sardinas, los paseos junto al mar, el vino blanco, el marisco, mi paso por Cabo de Gata, las pitas...
De nuevo desde Salamanca, actualizo, comienzo esta nueva etapa en el blog con un libro que encontré en la biblio y me gustó, y que dejo con un poema hacia el abuelo, aquel que siempre quise y nunca tuve, ese abuelo.
del abuelo 1
Recuerdo que entonces
mi abuelo soñaba
con verme a su lado
y tenderme alas.
Me colmaba de besos,
reía con ganas
su alegría era
frescor de cascada.
Y yo, presurosa
mesaba su barba
mientras le decía
¡Ya aprendí la tabla!
Por la calle abajo
luego me marchaba
con blandura y gozo
de niña mimada.
¡ No corras,
no corras!
¿Volverás mañana?
De nuevo desde Salamanca, actualizo, comienzo esta nueva etapa en el blog con un libro que encontré en la biblio y me gustó, y que dejo con un poema hacia el abuelo, aquel que siempre quise y nunca tuve, ese abuelo.
del abuelo 1
Recuerdo que entonces
mi abuelo soñaba
con verme a su lado
y tenderme alas.
Me colmaba de besos,
reía con ganas
su alegría era
frescor de cascada.
Y yo, presurosa
mesaba su barba
mientras le decía
¡Ya aprendí la tabla!
Por la calle abajo
luego me marchaba
con blandura y gozo
de niña mimada.
¡ No corras,
no corras!
¿Volverás mañana?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






